Una reflexión sobre David y Goliat
Antes de la corona,
el gigante
Cuando Dios decidió que David sería rey, no puso una corona delante de él.
Puso a Goliat.
Y quizá ahí haya una enseñanza para nosotros. Pedimos crecimiento, éxito, abundancia, una nueva etapa… y esperamos que la respuesta llegue en forma de puertas abiertas, oportunidades y caminos fáciles. Pero muchas veces lo que aparece son problemas, dificultades, incertidumbre y gigantes.
Entonces pensamos
«Esto no era lo que había pedido».
¿Y si precisamente lo fuera?
¿Y si algunos de esos obstáculos fueran el terreno en el que tenemos que desarrollar las capacidades necesarias para llegar hasta aquello que deseamos?
David no llegó a ser quien fue a pesar de Goliat. Goliat fue una de las circunstancias que permitió que apareciera el David que llevaba dentro.
Por eso, cuando la vida coloque un gigante delante de ti, no pienses inmediatamente que algo ha salido mal.
un castigo.
entrenamiento.
una oportunidad.
Tal vez estés pidiendo una corona…
y la vida te esté enviando primero al gigante que necesitas vencer para estar preparado para llevarla.
Reflexión inspirada en el relato de David y Goliat · 1 Samuel 17
No hay comentarios:
Publicar un comentario