martes, 22 de abril de 2008

TERAPIA COGNITIVA







El primer principio de la terapia cognitiva es que son “las cogniciones” o pensamientos los que crean todos los estados de ánimo. La palabra cognición se refiere al modo en que usted ve las cosas: sus percepciones, actitudes mentales y creencias. Comprende también la manera en que interpreta las cosas: lo que usted se dice a sí mismo sobre algo o alguien. Usted se siente así en este momento debido a los pensamientos que tiene en este momento.

Voy a poner un ejemplo. ¿Cómo se ha sentido mientras leia esto? Puede que haya pensado: “La terapia cognitiva parece demasiado buena para ser verdad. Conmigo nunca conseguirá nada”. Si sus pensamientos son de este tipo, usted se está sintiendo escéptico o incluso desalentado. ¿Cuál es la causa de que se sienta así? Sus pensamientos. ¡Usted es el que crea esos sentimientos mediante el diálogo que entabla consigo mismo acerca de ese libro!

A la inversa, puede que haya sentido una repentina mejora de sus estado de ánimo al pensar: “Oh, parece que esto es algo que por fin podría ayudarme”. Su reacción emocional no es una consecuencia de las frases que está leyendo, sino de lo que está pensando. En el momento en que Vd. experimenta determinado pensamiento y se lo cree, está provocando una respuesta emocional inmediata. Su pensamiento, en realidad, crea la emoción.

El segundo principio es que cuando se siente deprimido, sus pensamientos están dominados por una negatividad que lo invade todo. No sólo se percibe a usted mismo en tonos oscuros, pesimistas, sino también al resto del mundo. Y lo que es aún peor, llegará a creer que las cosas son realmente tan malas como usted las imagina.

Si está muy deprimido, comenzará incluso a creer que las cosas han sido y serán siempre negativas. Cuando mira hacia su pasado recuerda todas las cosas malas que le han sucedido. Cuando trata de imaginar el futuro, ve sólo el vacío o los infinitos problemas y la angustia. Esta visión desolada crea una sensación de impotencia. Este sentimiento es absolutamente ilógico, pero parece tan real que acaba convenciendose a sí mismo de que su incapacidad durará eternamente.

El tercer principio reviste enorme importancia filosófica y terapéutica. Nuestros estudios han comprobado que los pensamientos negativos que provocan su agitación emocional casi siempre contienen grandes distorsiones. Aunque esos pensamientos parecen válidos, usted verá que son irracionales o simplemente erróneos, y que ese retorcido pensamiento es la única causa de casi todo su sufrimiento.

Las connotaciones son sorprendentes. Su depresión no se basa en percepciones exactas de la realidad sino que es el producto de un deslizamiento mental: la depresión no es una experiencia humana valiosa, genuina o importante. Es una imitación falsa, sintética.

Suponga que cree que lo que he dicho puede ser válido. ¿Qué bien le hará a usted? Ahora hemos llegado al resultado más importante de nuestra investigación clínica. Usted puede aprender a dominar su depresión con más eficacia si aprende métodos que le ayuden a identificar y eliminar las perturbaciones. Cuando comience a pensar con más objetividad, experimentará una rápida y profunda transformación emocional. Las técnicas para modificar los estados de ánimo incluidas en este libro pueden ayudarle a cambiar su vida y a transformar su autoimagen. Constituyen una revolución fundamental en el pensamiento psiquiátrico y psicológico moderno.




Fragmento del libro “Sentirte bien”, pág 26-27; Autor David D. Burns, Editorial Paidós
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