sábado, 12 de septiembre de 2009

Nietzche














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Dioses de la mitología griega


Descripción: Audio extraído del documental "Dioses de la mitología griega". Para su comprensión no son necesarias la imágenes en ningún momento.Afrodita/Venus, la diosa del amor; Apolo, el dios de la luz, hijo de Zeus y de Latona; Ares/Marte, simboliza y es la guerra; La diosa Atenea es la inteligencia; Hermes, es el dios mensajero, ...











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jueves, 10 de septiembre de 2009

Nuestro Instinto Asesino




¿Llevamos todos dentro un instinto asesino? ¿Somos la única especie animal que comete homicidio contra miembros de su misma especie? Eduard Punset entrevista a David Buss, psicólogo de la Universidad de Texas, que sugiere una inquietante hipótesis sobre el papel del asesinato en la evolución del ser humano.















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martes, 8 de septiembre de 2009

domingo, 6 de septiembre de 2009

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y REPRESIÓN EMOCIONAL


Texto basado en las Investigaciones de William P. Ryan y Mary E. Donovan, sobre Inteligencia Emocional y Represión Emocional.


EL ALTO PRECIO DE LA REPRESIÓN EMOCIONAL:

Lo que hacemos con nuestros sentimientos, es decir nuestro comportamiento, puede caracterizarse como correcto o incorrecto, bueno o malo. La renombrada psicoanalista suiza Alice Miller señala este hecho al reherirse a la ira y el odio. Como lo explica la autora. La ira y el odio suelen ser respuestas apropiadas a las crueldades y a la injusticia que muchas personas sufren en el mundo. Ambos son sentimientos normales, y "un sentimiento nunca ha matado a nadie".

Es necesario dar salida a los sentimientos de alguna manera, ya sea verbalmente, a través del lenguaje corporal o del comportamiento. Pero en lugar de formas saludables de dar salida a los sentimientos, lo que se le ha enseñado a mucha gente es a practicar la negación ("En realidad no me siento de ese modo") , a juzgarse y autocensurarse ("No debería sentirme de este modo") y a provocar que sus sentimientos se ajusten a las expectativas impuestas desde afuera ("Llegaron las fiestas, debo sentirme feliz"). Estas son defensas corrientes contra las emociones y pueden ser eficaces, al menos por un tiempo, para mantener a raya a los sentimientos perturbadores.

Pero a la larga es perjudicial manejar los sentimientos de esta manera. En primer lugar, las defensas minan la autoestima. Para sentir auténtica autoestima, un individuo debe estar en condiciones de decir: "Soy un ser que siente, capaz de experimentar toda la gama de emociones humanas, y está bien que así sea". Dicho de otro modo, respetarse a sí mismo significa respetar los propios sentimientos, sin exclusión de ninguno.

Cuando alguien censura y reprime sus sentimientos también se priva de una fuente importante de información y guía. El miedo, por ejemplo, puede alertar a una persona sobre el peligro que la acecha, y hacerle ver la conveniencia de tomar precauciones o de huir. La tristeza que al parecer surge "porque sí" puede estar diciéndole a alguien que no cumplió el duelo necesario por una pérdida y que es usada en sus relaciones, ello tal vez sea un signo de que debe poner ciertos límites a lo que los demás pueden exigirle. Pero si alguien está demasiado ocupado censurando sus propios sentimientos, no podrá "oír" lo que éstos tratan de decirle.

Muchas veces también surgen problemas físicos. Si una persona procura poner coto a sus sentimientos, se hace más vulnerable a una serie de dolencias psicosomáticas, que van desde dolores de espalda, cuello y cabeza o desórdenes digestivos menores, hasta cuadros más graves como asma, úlceras y colitis. Quienes niegan y reprimen sus sentimientos también corren un grave riesgo de caer en adicciones a la bebida o a otras drogas, pues como bien saben los alcohólicos y drogadictos en vías de recuperación, la bebida y las drogas se utilizan muchas veces para mantener sepultados los propios sentimientos verdaderos.

Estudios recientes sugieren asimismo que en las enfermedades físicas las posibilidades de curación pueden verse afectadas por la forma en que el paciente maneja sus emociones. Así por ejemplo un estudio realizado en San Francisco por la Universidad de California, demostró que entre enfermos de melanoma, una forma grave de cáncer de piel, quienes expresaban con libertad sentimientos como la angustia y la ira mostraban respuestas inmunológicas más positivas que quieres reprimían sus sentimientos.

Muchas personas creen que si niegan determinados sentimientos como la ira o el resentimiento, éste simplemente se esfumará. Lo cierto, en cambio, es que los seres humanos no podemos hacer desaparecer nuestros sentimientos. Podemos empujarlos al subconsciente, con lo cual en apariencia desaparecerán, pero ello requiere una enorme cantidad de energía, y a medida que transcurra el tiempo se necesitará cada vez más energía para mantenerlos reprimidos. Es inevitable que esto lleve a ataque de agotamiento, o a una fatiga crónica que al parecer no tiene motivos. Y dado que a cada uno de nosotros posee una cantidad determinada de energía psíquica, cuanto mayor sea el caudal de energía que alguien invierte en reprimir sus sentimientos, tanto menos le quedará para otros esfuerzos que le demanda la vida.



CONSECUENCIAS DE LOS SENTIMIENTOS REPRIMIDOS EN LAS RELACIONES :

La represión de los sentimientos acaba siempre por ser un esfuerzo inútil. Tarde o temprano los sentimientos sepultados afloran. A menudo ello ocurre en el momento más inesperado y con fuerza sorprendente, lo cual puede causar estragos en las relaciones. Bien lo sabe cualquiera que halla sido sorprendido por un ser querido, por motivos que nada tienen que ver con el asunto que se plantea en ese momento.

El bloqueo "No quiero ocuparme de mis sentimientos" interfiere en las relaciones de distintas maneras. Dado que la forma principal en que las personas se vinculan y llegan a intimar es a través de experiencias y emociones compartidas, a menudo intensas, quienes se esfuerzan por no mostrar sus sentimientos- o directamente por no tenerlos - necesariamente se sienten solos, apartados y no amados, aun en medio de relaciones en apariencia íntimas. La alineación que experimentan respecto de los demás es el reflejo de la alineación en que se hallan respecto de sus propias emociones.

Cuando un individuo muestra intolerancia y rechazo y está asustado de sus propios sentimientos, suelen adoptar la misma actitud hacia los sentimientos de los demás. De ahí que a veces pueda causar una falsa impresión de insensibilidad. Aunque se diga a sí mismo que al reprimir sus sentimientos "negativos" protege a los demás, en realidad su falta de calidez, tolerancia y naturalidad emocional, lastima a los demás y los aleja.



Gentileza de Susi Grau (nota del Dr. Jaume Cañellas)






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viernes, 4 de septiembre de 2009

Calma y Firmeza en la Educación de los Niños


Publicado por Malena el 31 de Julio de 2009

La tranquilidad y la calma es propia de personas equilibradas que están bien consigo mismas y no necesitan probarse a si mismas ni probar nada a los demás.
Los niños necesitan un hogar silencioso, sin gritos, donde todos se traten con respeto y amabilidad. Sólo cuando las personas tienen asignaturas pendientes o no se han comprometido con sus propios valores, permanecen en un estado de ansiedad permanente que se traduce en un modo de ser irascible, agresivo e intolerante, sin motivo aparente.
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Los niños son como esponjas, no sólo reciben "la malas ondas" emocionales de sus padres que los perturban, sino que también aprenden a ser malhumorados, ansiosos y agresivos como ellos.

Un hogar tranquilo, donde se respira una atmósfera pacífica, permite que todos sean escuchados y que cualquier diferencia se aclare.

La firmeza es una cualidad poco común en un mundo que cambia con rapidez; sin embargo es imprescindible que los que son padres se den cuenta de su importancia.
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Firmeza significa ser estable y tener fortaleza. Es un estado de ánimo inamovible que no vacila. Es la seguridad en uno mismo y el compromiso con los propios valores y representa la entereza, la constancia y la fuerza moral de quien no permite ser dominado ni abatido.

La firmeza es lo que caracteriza a los líderes, que son los que saben lo que quieren y tienen la fortaleza necesaria para ser respetados y conseguir lo que se proponen.
Los niños se dan cuenta cuando los padres no son firmes y esta certeza hace que no sean respetados y pierdan su liderazgo en el hogar, asumiendo ese rol los hijos y produciendo el caos en la familia.

Calma y firmeza, son las dos palabras claves para educar a un niño sin problemas.
Para construir un edificio se necesita una base sólida y un terreno firme, si estas dos condiciones no se cumplen es probable que tarde o temprano pueda derrumbarse.
Los seres humanos no somos diferentes, necesitamos crecer en un hogar que brinde la seguridad y los valores necesarios como para dar una base firme a la personalidad de un adulto.

A partir de una estructura firme se puede crecer y tener la sabiduría necesaria como para poder discriminar lo que necesita ser cambiado.

Los niños necesitan modelos para imitar para poder ser luego diferentes; sin esta condición, una persona no se puede atrever a creer en ella misma para crear su propio destino.

En la adolescencia vemos cómo los adolescentes intentan ser primero todos iguales y sostener los mismos valores; porque sólo logrando parecerse a los demás se podrán diferenciar luego, cuando sean mayores.

Si observamos la conducta de los animales podemos aprender mucho. Cuando un líder está herido o enfermo y no cumple su rol, pierde su posición en la manada y los machos se pelean entre ellos para asumir el liderazgo.

Es una conducta instintiva, propia del reino animal de cualquier especie.
El hombre pretende ser superior, pero ha perdido los instintos más básicos y todo su potencial de inteligencia racional no le alcanza para darse cuenta cómo deben ser las cosas más elementales.


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Johana Pomajambo Pérez
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