Un irresponsable es, en el fondo, alguien que no se hace cargo de las consecuencias de sus actos. Puede saber lo que hace, incluso prometer cosas… pero no responde por lo que provoca en los demás o en la realidad.
Dicho de forma clara y humana:
Irresponsable es quien vive como si sus decisiones no tuvieran efectos, o como si siempre tuviera que arreglarlo otro.
Algunas señales muy típicas:
- Cumple cuando le apetece, no cuando corresponde.
- Promete más de lo que puede (o quiere) sostener.
- Externaliza la culpa: “no es para tanto”, “no es cosa mía”, “exageras”.
- Confunde libertad con ausencia de compromiso.
- Pide, exige o toma… pero no devuelve en la misma medida.
Desde una mirada más profunda: La irresponsabilidad no es solo un fallo moral, es un nivel de conciencia inmaduro. La persona aún no ha integrado que:
> vivir es responder
(responder a lo que hago, a lo que digo y a lo que genero).
Y ojo con algo importante:
Ser irresponsable no siempre es ser mala persona, pero sí es
ser peligroso emocionalmente si te vinculas de más, porque te deja con la carga
que no asume.
Hay mucha gente irresponsable.
Y no es cinismo verlo.
Es criterio adquirido.
La buena noticia es esta: no tienes que pelearte con esa realidad,
solo no poner tu vida en manos de quien no sabe cuidarla.
Eso es todo.


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