lunes, 16 de febrero de 2026

JUSTICIA Vs DESARROLLO CONSCIENCIAL en la parábola del hijo pródigo

 


La parábola del hijo pródigo refleja dos estados de consciencia (y un tercero que los integra):

* El Hijo Pródigo representa el aprendizaje por experiencia: caídas, errores, noches oscuras… hasta que algo dentro despierta y aparece la humildad. No es “malo”: está aprendiendo por contraste.

* El Hermano Mayor representa la consciencia del mérito: responsabilidad, esfuerzo, cumplimiento. Pero puede quedar atrapado en la justicia contable: “yo hice lo correcto, por tanto me corresponde”, y aparece el resentimiento si la vida no reparte como espera.

* El Padre simboliza un nivel superior: no niega la responsabilidad, pero pone por delante el amor y la celebración del despertar. Su alegría no premia el error: celebra la mejora de consciencia del que estaba perdido.

La vida, como escuela, nos hace pasar por ambos caminos: a veces aprendemos por choque (pródigo), a veces por mérito (hermano mayor). El salto evolutivo es integrar los dos: criterio y límites, sin perder el corazón, y reconocer que el verdadero “éxito” es volver a lo esencial.

Todos anhelamos la justicia... pero es que la vida no va de eso..  sino de desarrollo consciencial...


LOS IRRESPONSABLES

 

Un irresponsable es, en el fondo, alguien que no se hace cargo de las consecuencias de sus actos. Puede saber lo que hace, incluso prometer cosas… pero no responde por lo que provoca en los demás o en la realidad.

Dicho de forma clara y humana: 

Irresponsable es quien vive como si sus decisiones no tuvieran efectos, o como si siempre tuviera que arreglarlo otro.

Algunas señales muy típicas:

- Cumple cuando le apetece, no cuando corresponde.

- Promete más de lo que puede (o quiere) sostener.

- Externaliza la culpa: “no es para tanto”, “no es cosa mía”, “exageras”.

- Confunde libertad con ausencia de compromiso.

- Pide, exige o toma… pero no devuelve en la misma medida.

Desde una mirada más profunda: La irresponsabilidad no es solo un fallo moral, es un nivel de conciencia inmaduro. La persona aún no ha integrado que:

> vivir es responder

(responder a lo que hago, a lo que digo y a lo que genero).

Y ojo con algo importante:

Ser irresponsable no siempre es ser mala persona, pero sí es ser peligroso emocionalmente si te vinculas de más, porque te deja con la carga que no asume.


Hay mucha gente irresponsable.

Y no es cinismo verlo.

Es criterio adquirido.

La buena noticia es esta: no tienes que pelearte con esa realidad,

solo no poner tu vida en manos de quien no sabe cuidarla.


Eso es todo.


viernes, 2 de enero de 2026

MEMENTO MORI


La Vida esta llena de distracciones. Distracciones de la Unica Verdad: Nos vamos a morir.

La vida está llena de estímulos y ocupaciones que pueden adormecer la consciencia. Pero hay una realidad innegociable: esto se termina. Recordarlo no es morboso ni “ateo”, sino un acto de lucidez que te devuelve al presente y te impide vivir en automático. Ese recordatorio no busca “morir bien” ni seguir un guion moral, sino no olvidar lo real y, desde ahí, tomar decisiones auténticas que nazcan de uno mismo, en lugar de dejar que decidan la inercia, el ruido o la distracción. Incluso si alguien creyera que no hay nada después, el hecho de la finitud hace imprescindible la reflexión; y si hay otra realidad, con más razón aún: vivir despierto y en coherencia con la verdad de fondo.

“Humildad es andar en verdad” 

Santa Teresa

Esta frase es justamente lo contrario de vivir en la distracción: es pisar lo real, sin maquillaje, sin autoengaño, sin dramatismo tampoco. “Andar en verdad” viene a ser:

* Recordar el hecho (esto se termina).

* Mirar de frente lo que hay (mi vida real, mis decisiones reales, mis prioridades reales).

* Elegir desde dentro (no desde la inercia ni desde el ruido).

La humildad no como “hacerse pequeño”, sino como no mentirse. Como una lealtad íntima a la realidad.


Juan Carlos