jueves, 25 de julio de 2013
miércoles, 24 de julio de 2013
5 cosas de las que te arrepentirás antes de morir
Es sabido que la cercanía de la muerte da la lucidez necesaria para hacer la memoria y balance de nuestras vidas. Lo sorprendente es que casi todos sienten remordimiento por las mismas cosas
Bronnie Ware es una escritora australiana que trabajó por muchos años en cuidados paliativos, es decir, asistiendo a enfermos deshauciados a los cuales se trata sólo con el fin de aliviarles el dolor en el tiempo que les queda por vivir.
A partir de su experiencia, escribió un artículo que más tarde se convirtió en libro, Los 5 principales remordimientos de los moribundos (The Top Five Regrets of the Dying). Lo llamativo es que, al igual que las personas que han pasado por experiencias cercanas a la muerte -paros cardíacos, coma- y describen las mismas visiones y sensaciones,también los enfermos terminales experimentan los mismos sentimientos frente a la inminencia del final.
"La gente crece mucho cuando se enfrenta a su propia mortalidad", dice Ware. "Aprendí a no subestimar la capacidad de nadie para crecer. Algunos cambios fueron fenomenales. Cada uno experimenta una variedad de emociones, como es de suponer, negación, miedo, enojo, remordimiento, más negación y eventualmente aceptación. Cada paciente individual encontró su paz antes de partir".
A sus pacientes, todas personas enviadas a sus casas para morir en un entorno amigable, ella les preguntó acerca de las cosas que hubieran hecho de modo diferente en sus vidas y "una y otra vez surgieron temas comunes", explica.
Ella enunció de este modo en su libro los cinco más frecuentes.
1) Ojalá hubiese tenido el coraje para vivir una vida auténtica por mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí.
Es el auto reproche que más ha escuchado Bronnie Ware. "Cuando la gente se da cuenta de que su vida está casi terminada y mira hacia atrás con lucidez, es fácil vercuántos sueños quedaron truncados. La mayoría no ha realizado ni siquiera la mitad de ellos y debe morir sabiendo que se debe a las elecciones que ha hecho o que no ha hecho".
2) Ojalá no hubiese trabajado tanto
Es un remordimiento masculino por excelencia. "Todos los hombres que atendí lamentaron profundamente haber empleado la mayor parte de sus vidas en la rutina laboral", dice Ware. "Se perdieron la niñez de sus hijos y la compañía de sus esposas".
3) Me hubiese gustado tener el coraje para expresar mis sentimientos
"Mucha gente reprime sus sentimientos para mantenerse en paz con los demás. Como resultado de esto, se instalan en una existencia mediocre y nunca llegan a convertirse en lo que verdaderamente son capaces de ser. Muchos desarrollan enfermedades relacionadas con la amargura y el resentimiento que arrastran por este motivo", explica Bronnie Ware.
4) Lamento no haberme mantenido en contacto con mis amigos
Frecuentemente se valora las amistades no suficientemente cultivadas cuando se toma conciencia de que ya no habrá tiempo de hacerlo. Como lo explica Ware en su libro, "muchos han quedado tan atrapados en sus propias vidas que han dejado amistades de oro perderse a tavés de los años". "Vi un muy profundo remordimiento por no haber brindado a esas amistades el tiempo y el esfuerzo que merecían. Todos extrañan a sus amigos cuando se están muriendo", cuenta.
5) Desearía haberme permitido ser más feliz
De la observación de sus pacientes, la autora saca esta conclusión: "Muchos no se dan cuenta hasta el final de que la felicidad es una elección. Se han quedado trabados en viejos patrones y hábitos. (...) El miedo al cambio los ha llevado a fingir ante los demás, y ante sí mismos, que eran felices. Cuando en su interior ansiaban poder reírse con ganas y tomarse la vida con humor".
Con la edad, los humanos adquieren una sabiduría que les habría sido más útil en los años de juventud y primera madurez. Es la ley de la vida. Experiencia en carne propia es medicina de los tontos, dice el refrán. De modo que el servicio que brinda Bronnie Ware al compartir sus observaciones sería tal vez el de ahorrarles a muchas personas la frustración de comprender y valorar ciertas cosas cuando ya es demasiado tarde para enmendar los errores y llenar las omisiones de una vida.
FUENTE: infobae
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martes, 23 de julio de 2013
domingo, 21 de julio de 2013
sábado, 20 de julio de 2013
viernes, 19 de julio de 2013
LENGUAS Y NACIONALISMOS.
Respeto a la diversidad nacional pero sin salirse del tiesto
En 5 siglos de Historia de España, tan solo hemos tenido 30 años de lenguas co-oficiales (que en realidad no han sido co-oficiales, sino oficiales con menoscabo del español).
Una educación en catalán, una
comunicación con la administracion catalana en catalán, unos
letreros obligatorios en catalan, etc.... amén de una promoción y
una manipulación antiespañola durante décadas nos ha llevado al
escenario actual de que la mayoria de catalanes quieren la secesión.
España es propiedad de los españoles
por lo que la secesión no se puede dar sin el consentimiento de
todos, por mucho que protesten ya que no es solo suyo aquel
territorio.
¿Debe el árabe / dariya, ser
cooficial en Ceuta y/o Melilla?
Al ritmo de nacimientos de musulmanes
en estas dos ciudades (2 de cada 3 nacimientos) la mayoría muy
amplia de la población de estas dos ciudades mutará de ser católica
a islámica en unos años.
Es de esperar que un futuro gobierno de
las ciudades de amplio respaldo musulmán pidan esta co-oficialidad,
estando, porqué no, en el mismo derecho de vascos, catalanes o
gallegos pero con el inconveniente político de la reinvidicación del
estado vecino de Marruecos, al que de esa manera se le daría más
razones para su tradicional petición de anexión de ambas ciudades
españolas.
Realmente el aprender en el colegio el
árabe / dariya es una riqueza para los habitantes de estas dos
ciudades, al margen de ser o no musulman. Eso es una cosa y otra muy
distinta hacerlo idioma oficial.
La cooficialidad del árabe, como la
cooficialidad del catalán, vasco o gallego, es un error ya
demostrado. No nos ayuda, no nos une, nos separa.. nos disgrega...
nos hace débiles como nación y como estado.
El estado español, nuestra patria,
debe protegerse de lo que es una política lingüística de
autodestrucción.
Si de sabios es rectificar. La lengua
común, el español o castellano, debe imperar de nuevo en todo el
territorio nacional.
La única lengua oficial de España,
debe ser el castellano. Las demás lenguas españolas deben
estudiarse como se hace el ingles o el francés y de esta manera
evitarnos problemas políticos que nos lleven al suicidio nacional.
La lengua de la administración
española, de todos los centros oficiales y públicos de España,
ayuntamientos, hospitales, escuelas, universidades... etc.. debe ser
el español.
No rectificar es volver a los reinos de
Taifas pero eso sí en un mundo globalizado donde los estados mas
fuertes y grandes, EEUU, China... son los que gobiernan el mundo
mientras que nosotros en un sinsentido de cesión sin fin a los
nacionalistas, nos volvemos cada ves mas insignificantes y esclavos
de los grandes.
Es tiempo de reaccionar: de proteger
la unidad nacional, de proteger el estado español.
Juan Carlos Medina
Psicólogo
CA de Ceuta
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