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lunes, 8 de junio de 2015
domingo, 7 de junio de 2015
Dr. EBEN ALEXANDER "El Cielo Existe"
Más recientemente, un notable neuropsiquiatra, cirujano de la Universidad de Harvard, publicó un libro que sorprendió a las universidades americanas y mundiales, el Dr. Eben Alexander afirma en él: «el Cielo existe». Él era materialista confeso, neurocirujano, uno de los más importantes de EEUU. Fue acometido de una enfermedad infecciosa que ataca el cerebro y durante siete días estuvo en coma. Durante ese periodo que estuvo intubado, la familia, muy cristiana, empezó a orar para su curación, a pedir a los grupos de oración americanos para que volviera en sí. Los médicos veían en el electroencefalógrafo la línea horizontal, la línea de la muerte, y por lo tanto que no había la más mínima esperanza de vida, por lo menos cerebral y posteriormente orgánica para él.
Al séptimo día, los médicos resolvieron desconectarlo de los aparatos para impedir que ese estado de muerte prosiguiera indefinidamente, sin ninguna posibilidad remota de retornar a la vida mental. La familia les rogó una noche más, que se hiciera la desconexión al día siguiente. Y cual no fue la sorpresa, que al amanecer del octavo día el Dr. Eben se despertó, absolutamente lúcido, sin cualquier secuela cerebral de la falta de oxígeno durante tanto tiempo, y dijo: «He retornado del Cielo» en su concepto arquetípico de las creencias ancestrales. «El Cielo existe.
Mientras vosotros estabais ante mi cuerpo en estado cadavérico, yo me movía, yo podía caminar, yo salía del hospital. Visité una ciudad maravillosa, más bella que todas las ciudades norteamericanas, y me di cuenta que los árboles, las flores, el agua allí son más preciosos que aquellas que yo conocí en la Tierra. He visto pájaros, aves bellísimas, de plumaje superior. He dialogado con personas, sin la necesidad del habla, nos mirábamos y dialogábamos mentalmente. Quiero decir que la divinidad me ha elegido para demostrar que hay vida después de la muerte.» Y en un lenguaje muy americano narra lo que fue esa experiencia, y dijo: «Nadie podrá decir que estos fenómenos son alucinatorios, resultado de las medicinas, de las sustancias químicas en mi cerebro, porque mi cerebro técnicamente estaba muerto.
Yo soy uno de los más grandes conocedores del cerebro en los EEUU, nadie tiene cómo argumentar que es un fenómeno de naturaleza psicológica, no, es un fenómeno real.» Y eso produjo un “shock”, porque era el primer científico de Harvard en creer y divulgar que hay un mundo más allá del mundo físico terrestre.
REVISTA ESPÍRITA 11, abril de 2015, página 8
sábado, 6 de junio de 2015
LOS RASGOS PSICOLÓGICOS DE UN MALTRATADOR
Un maltratador suele comenzar acosando a la víctima, reduciendo su libertad, aislándola de su entorno (familia, amigos, etc), socavando su autoestima, bloqueándola y minando su percepción de seguridad, trasformándola poco a poco en dependiente.
“Se enoja cuando salgo con mis amigas”, “Me dice que no me maquille demasiado”, “No le gusta que lleve una falda muy corta”, “No quiere que hable con mis compañeros de trabajo hombres”, son las frases más frecuentes de aquellas mujeres que sufren del maltrato psicológico por parte de sus parejas.
Reprender, tratar como una niña, considerarla inútil o torpe, haciendo que cambie su forma de ser o de vestir, son también maneras de maltratar.
El maltratador suele abusar también de su poder, ya sea económico o físico y logra que la mujer se sienta culpable de su manera de hablar, de pensar, de actuar, etc. El problema de la culpabilidad es muy frecuente y también puede derivar en lo que se conoce en un “Síndrome de Estocolmo”, donde se evitan las situaciones que puedan generar conflictos o confrontación para no pelear o hasta separarse.
El ciclo del maltrato suele comienza en la infancia del mismo abusador, en muchos casos, o en algún tipo de trauma que le ha ocurrido durante sus primeros años de vida(hasta la adolescencia). Puede que el maltratador haya vivido en un ambiente de mucha violencia física o verbal y haya tenido que padecer el miedo, el abandono, la represalia, el control excesivo, los golpes, etc.
Los rasgos del maltratador
Estas son las características principales de una persona con claro perfil de abusador, maltratador o golpeador:
-Posesivo, dominante y exigente: una de las primeras acciones que toma es querer alejar a su pareja de la familia y de los amigos. ¿Cómo? Hablando mal de ellos, incomodándolos en público, queriendo “meter cizaña” en alguna discusión o problema, etc. Esto transforma la personalidad de la víctima, la priva del apoyo externo y la vuelve dependiente. Con el uso de la violencia ejerce el poder absoluto sobre los que hace, lo que piensa y lo que siente, aún en lo más íntimo de su ser.
-Egocéntrico: el mundo siempre tiene que girar en torno a él, pero nunca lo reconoce. Se hace lo que a él le gusta en todo momento (la película, el restaurante, el lugar devacaciones , las salidas) y si no, se enoja. La mujer es un simple “satélite” que tiene que moverse a su alrededor, dependiendo de lo que le quiere y estar para complacerlo. Todo debe estar bajo su control y si ella desea disfrutar un poco de su independencia, mostrará sus rasgos más violentos.
-Mal temperamento: berrinches como los niños, pataletas, enfado, amenazas, mala cara, peleas, etc. Todo siempre está justificado por culpa del otro, no por razones internas. Dirá que tal actitud lo pone de mal humor, que tal respuesta es la causa de su enfado y una gran lista de etcéteras.
-Ridiculizar o humillar públicamente: estando en una reunión familiar o una cena con amigos no tendrá problema en “mostrar” a los demás los defectos de su pareja. “¿No les parece que está un poco excedida de peso?”, “siempre se equivoca”, “no sabe hacer la carne como a mí me gusta”, “es una desordenada”, etc.
Esto lo hace para mantener a la mujer bajo control, insultando, denigrando, hiriendo. Como consecuencia, se va destruyendo la confianza y sólo se pensará en los errores. Nunca se alegrará por los progresos o éxitos y minimizará cualquier logro. Los fallos personales saldrán a la luz antes que las virtudes, para que tenga la sensación de que siempre está haciendo todo mal.
-Controlador-paranoico: piensa que los demás se quieren aprovechar de él, de sudinero , de su poder, de sus contactos, de su sabiduría, de su experiencia, etc. Tiene una necesidad obsesiva de controlar a la pareja todos los días, mediante preguntas destinadas a buscar contradicciones.
El maltratador vigila constantemente los movimientos de su víctima, queriendo saber dónde está su novia o esposa, con quién se encuentra, a qué hora regresa, qué hace y qué no, con quién habla, por qué se retrasa unos minutos, etc. Considera a la otra persona su posesión, su objeto, no una persona con vida propia.
-Violento y agresivo: empieza de a poco rompiendo de platos a muebles o vidrios, golpeando a las paredes, tirando cosas al suelo o contra la persona, etc. Si se llega a este punto, es preciso hacer la denuncia y huir inmediatamente de él, no darle más oportunidades.
Parece muy simple de conseguir pero no lo es ya que el maltratador mantiene “atada” a la víctima de diferentes maneras, con una gran carga psicológica. Sin embargo, si varios de estos puntos te suenan familiares, estás en un problema que debes solucionar antes de que sea demasiado tarde.
viernes, 5 de junio de 2015
miércoles, 3 de junio de 2015
EDADISMO
Las ideas preconcebidas sobre la vejez, transmitidas culturalmente, pueden llevar a ver a las personas mayores bien como a seres decrépitos, o bien como a personas que deben ser valoradas por su experiencia y sabiduría. En los años sesenta, las teorías del Dr. Butler, experto psiquiatra y gerontólogo, sobre la existencia de estereotipos o prejuicios hacia una persona, únicamente por el hecho de ser mayor, le llevaron a acuñar un nuevo término: edadismo. El edadismo ha sido considerado como la tercera gran forma de discriminación social, tras el racismo y el sexismo, e incluso en mayor medida en el mundo occidental. El edadismo se alimenta, entre otras cosas, de la creencia generalizada de muchos mitos sobre las personas mayores, como los que compara y contrarresta con la realidad la Asociación Americana de Psicología, como vemos a continuación:
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lunes, 1 de junio de 2015
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